HISTORIA DE PANTALÁN G/PANTALÁN HOME

Realmente, podemos decir que nuestra andadura comenzó a finales del año 2013 en Jerez de la Frontera, aunque la marca PANTALÁN G data de noviembre de 2015.

Sí, todo comenzó en un nuevo restaurante que abrimos en el barrio de las Delicias en Jerez y que en honor a unos íntimos amigos nuestros peruanos lo bautizamos como La Mascaipacha.

Se ubicó en el lugar en el que anduvo instalado un viejo restaurante, de cuyo nombre no quiero acordarme, debido a que el antiguo propietario nos metió un gol por la mismísima escuadra. Por ese motivo tuvimos que abandonarlo a los 5 meses de la inauguración -después de haber invertido miles de euros en la reforma- y decidiendo abrirlo con el mismo nombre en El Puerto de Santa María -Puerto Sherry-, llamándose ahí La Mascaipacha Puerto.

Realmente, aunque nadie nos conocía, fue un verdadero éxito, cosa que no esperábamos obtener en tan solo 2 meses. Realmente el lugar era muy ‘cuco’ y estupendo para los días de verano de nuestra zona. Había días en que por la noche, estando cenando en la terraza, había que ponerse una rebequita.

Nos hicimos famosos por nuestras espadas de lechazo (corderito lechal) hechas a la vista del público: realmente no dábamos abasto en la parrilla. La cocina del restaurante era muy pequeña -demasiado- con lo que poco podíamos proponer desde allí, prácticamente era de apoyo a la parrilla que se encontraba incrustada en el comedor/ terraza.

En este sitio estuvimos desde junio de 2014 -inauguramos el día que comenzaba el Mundial de Fútbol de ese año- hasta el día del Pilar del año 2015. Así que después de año y medio en La Mascaipacha Puerto, viendo los pros y los contras del establecimiento, decidimos quedarnos con el antiguo local del Restaurante Las Gradas de Puerto Sherry. ¿Por qué? Pues muy fácil: el lugar tenía todos los pros de La Mascaipacha y convertía los contras de allí en ‘pros’, es decir, climáticamente mucho mejor, mucho más grande, mucho más de paso para los viajeros, muy cerca de los hoteles, mucho más aparcamiento, en fin, mucho mejor en general.

Aprovechamos también para cambiarle el nombre ya que eso de ‘Mascaipacha’ se le hacía muy difícil a la mayoría de la gente con lo que al final, el nombre setransmitía muy desvirtuado. Y viendo esas dificultades se nos ocurrió, dado queestamos en frente del pantalán G del puerto, rebautizarlo con el mismo nombre.

Así que aquí es a todos los efectos donde comienza nuestra historia. Como he indicado y como los clientes que nos conocen, contamos con una magnífica terraza delante de los barcos, con una cristalera diseñada para protegernos de los vientos -muchas veces tremendos- de nuestra tierra, con unas sombrillas que soportan hasta 105 km/h y rodeados de unas jardineras que hacen gozar de la comida o la cena en un gran ambiente de relajación. Asimismo, nuestro salón con una gran cristalera -desde 2019 practicable- que comunica con la terraza configurando un gran espacio común. Como el lector/a se imaginará, el salón está perfectamente climatizado -invierno/verano- para estar en su interior a una temperatura óptima.

Tenemos una cocina de más de 150 m2, lo cual nos ha permitido incorporar maquinaria de última generación para darle rienda suelta a la imaginación.

Asimismo, desde los inicios en Puerto Sherry se han ido incorporando a nuestro restaurante cualificadas y expertas manos en el arte culinario y además de países como El Salvador e Italia: todo un equipazo.

Y en la primavera de 2019, comenzamos a darle vueltas a la cabeza sobre cómo podríamos llevarlos a sus casas nuestras elaboraciones, bajo algunos requerimientos de buenos y fieles clientes. Después de bastantes días de elucubración y de hacer experimentos con nuestros platos acerca de cuales eran los óptimos para desplazar, hicimos recuento de ellos y vimos como adecuarlos para su mejor transporte y llegada a destino. También optamos por cambiar, el lo que a comida para llevar se refiere, la G (nombre del pantalán) por la H (de hogar, en español e inglés), PANTALÁN HOME, para precisar mejor en las páginas web y en todos los sistemas electrónicos, redes sociales, de telefonía, etc. Fue una labor compleja -los envases y embalajes los diseñamos y mandamos producir nosotros- y en todo ello decidimos que el día del ‘estreno’ iba a ser el día 4 de marzo de 2020. Fijaros qué fecha: el día 13 de marzo se impone un ‘estado de alarma’ nacional por el que, entre otros negocios, los restaurantes no vemos obligados al cierre. Sin embargo, los restaurantes de ‘comida para llevar’ sí que podíamos seguir prestando nuestros servicios.

Como es lógico y como medida de supervivencia, muchísimos restaurantes de la zona optaron por ofertar sus productos como comida para llevar, con las dificultades que esto conlleva (nosotros tardamos prácticamente un año en ponerlo en marcha). Es obvio que, al no tenerlo previsto, los mejores de ellos adquirirían material estándar en cuanto a envases y embalajes se refiere y otros… sin comentarios. Entendemos la desesperación e impotencia del que se está asfixiando.

Y desde entonces ahí vamos. Con la dificultad que tiene sobrellevar el COVID-19, con cuidados extremos y en la confianza de que esta pesadilla acabe pronto. Nosotros aplicamos el refranero español, ‘al mal tiempo, buena cara’, y seguimos esforzándonos día tras día en ofreceros más cantidad de platos, nuevas ideas, etc, etc.

¡Que aproveche!